Si fuera evidente que los ciudadanos de los países ricos están escondiendo dinero en los bancos de los países de ingreso bajo, tendría sentido exigir la reciprocidad inmediata. La realidad es que muy pocos ciudadanos de los países ricos envían su dinero a bancos de los países de ingreso bajo, mientras que fluyenenormes cantidades en la otra dirección. Cuando observa con atención quién controla la mayor parte del mercado financiero en el extranjero, es muy difícil encontrar una respuesta a por qué los países ricos se opondrían a un período de no reciprocidad para los países en desarrollo.

En primer lugar, simplemente no hay mucho dinero oculto en el extranjero en los países en desarrollo.